Amor a lo Japonés - Un Cambio Cultural -
Al igual que en la Europa de la Edad Media, no existió en el Japón tradicional la idea del amor como motor vital. El rol de la mujer, salvo contadas excepciones, había sido secundario: no participaba de las herencias, no tenía relevancia en la línea dinástica, se consideraba un elemento utiliario para sellar alianzas entre familias. Los matrimonios, con sus famosas capitulaciones, se parecían más a las fusiones y adquisiciones entre empresas que al modelo del amor con el que que crecimos.
No fue hasta la constitución proclamada después de la segunda Guerra Mundial que por primera vez se reconoció en Japón el mismo estatus a hombres y mujeres, aunque por las circunstancias especiales de la redacción del texto jurídico, la propia norma tardaría un tiempo en permear en la sociedad. Tras la II Guerra Mundial, la ocupación estadounidense de Japón inicia una era de apertura en las costumbres. Con los soldados americanos llega el cine, la literatura y las promesas de amor. Algo poco frecuente en los oídos de las mujeres japonesas. Esas historias de amor, condenadas socialmente por suponer una traición a los valores y a la patria, fueron pioneras en los cambios que vendrían entre amantes y parejas de novios en Japón. No podemos olvidar que hablamos de una sociedad en la que la palabra «esposa» literalmente quiere decir «la que queda detrás» o «la de la parte de atrás», y donde el contacto físico, tocarse y para qué decir besarse, estaba mal visto.
La siguiente cuestión en juego es la fidelidad. Estudios estadísticos muestran a Japón como el país con mayor número de infidelidades declaradas. Sin embargo, en el marco de una relación basada en declaraciones diferentes a la del amor, ¿se puede considerar infidelidad el hecho de ver a otra persona? Teniendo en cuenta que el desarrollo de la vida sexual no se entiende que deba ocurrir dentro del matrimonio, la respuesta es clara. Tanto la fidelidad como el amor son resultado de una construcción, la elaboración de un mito que sirve de fundamento para un determinado modelo de vida. Qué significa ser pareja y qué lugar se le dá al sexo dentro o fuera de ella es parte de ese constructo. De hecho, con el retroceso de la idea de amor romántico en Japón, parece que decrece el interés de los jóvenes por él y se baten records de parejas célibes o casi célibes.
Pero el amor romántico no es esencial al ser humano, ni es una cuestión de satisfacción de necesidades «innatas» como plantea la pirámide de Maslow. Es un imaginario que lo mismo puede resultar seductor y bonito que generar todo tipo de frustraciones y acabar en una marcianada fuera de lugar. Reconocerlo no implica negarse a su juego, al contrario, significa disfrutarlo sin complejos.
- Sexualidad - Para los japoneses el contacto físico en público está mal visto. El típico hombre japonés debe ser serio y no mostrar sentimientos en público (ahora entendéis el porqué en los animes las chicas siempre se flipan por el sieso de turno) de ahí viene esta idea de no tocarse en público. Igualmente la chica debe ser cándida e inocente como una niña, por eso el tema de la vergüenza extrema, para los japoneses es muy mono.
Pero los tiempos cambian y parece ser que esto también. Actualmente el que una pareja japonesa joven se muestre cariñosa en público no es tan extraño aunque si sigue siendo algo de mal gusto en muchos hogares. Además en Japón hay una especie de "dicho" que actualmente sigue pasando de madres a hijas y es que cuando una chica se pone morena se le dice que así nunca se casará. La novia japonesa debe ser mientras más blanca mejor, delicada y sobretodo virgen (aunque esto último está cambiando). Seguramente todos sepáis ya que son los Love Hotel, los Hoteles del amor, unos hoteles que se pagan por horas y a donde solo vas un par de horitas pues... a lo que vas.
Pero lo que puede que no sepáis es que estos hoteles están "camuflados" porque, como no, están mal vistos. Una cagada, puesto que todo el mundo sabe que "La casa de Papá Noel" o "La casa de Hello Kitty" son Hoteles del Amor pero no se dice porque las personas que entran en ellos se pueden sentir violentas si otras personas les ven ... vamos, flipadas de los japoneses. Además solo pueden entrar parejas de chico-chica, algo chocante si pensamos que la homosexualidad no es lo que se dice un tema tabou en Japón.
- Expresión - Japón tiene fama de ser, culturalmente, un país de cotidianeidad calma y temperada, en donde las emociones humanas existen, pero su expresión se limita al gesto mínimo y apenas perceptible, a diferencia de, digamos, los países tropicales, donde la efusividad es la norma y la más mínima muestra de cariño, ira, felicidad, etc., encuentra un cauce físico y corporal.
Con la inminente llegada del 14 de febrero, la fecha mainstream de los así llamados “amor y amistad”, cobra relevancia este curioso ritual que en Japón tiene lugar los días 30 de enero de cada año, día en que los esposos declaran su amor a sus esposas pero, literalmente, a gritos, subidos en un templete público y apoyados por sus iguales y sus consortes, venciendo solo en estas condiciones las barreas psíquicas y sociales que les impiden hacer de esto una práctica usual. Curiosamente, para las esposas se trata también de una ocasión especial, memorable y también admirable, en la cual advierten que, en efecto, sus hombres siguen amándolas.
- Amor de Género -
La homosexualidad en Japón nunca ha sido considerada un pecado por parte de la sociedad o la religión, y solo fue restringida por prohibición legal durante un breve período de tiempo (1873-1880) para poder relacionarse un poco más con el occidente, cuya moral es católica y protestante. Antes al contrario, en algunos momentos de la historia japonesa, el amor entre hombres se ha entendido como la forma más pura de amor. Contrariamente a lo que sucede en Occidente, en Japón el sexo no se entiende en términos morales, sino en términos de placer, posición social y responsabilidad social. Aunque las actitudes modernas hacia la homosexualidad han ido cambiando, esto sigue siendo verdad hoy en día. Como en el Occidente premoderno, sólo los actos sexuales son homosexuales o heterosexuales, y no las personas que los realizan. Actualmente se estima que el 9.2% de la población masculina, así como el 5.1% de la población femenina ha tenido alguna clase de encuentro homosexual. Según estas estadísticas, Japón sería el país con mayor porcentaje de homosexuales de Asia.
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